jueves, 16 de octubre de 2008

CARDENAL ÓSCAR RODRIGUEZ MARADIAGA: ENTRE DIVERSOS TEMAS



EN MEDIO DE SU MAS RECIENTE VISITA A PANAMA, El CARDENAL ÓSCAR RODRIGUEZ MARADIAGA ABORDÓ TEMAS VARIADOS; COMO EL AÑO PAULINO, LA SIMILITUD DE LA COMUNIDAD DE CORINTO Y LAS SOCIEDADES MODERNAS, LA FAMILIA, LA PROMOCIÓN HUMANA, LA VIOLENCIA Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL.

El cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga no es una figura desconocida en Panamá. Sus visitas a este pequeño país centroamericano, son cada vez más familiares. Y no podría ser de otra forma, pues, como salesiano ha sido predicador, en la novena de Don Bosco, por más de una ocasión.
Al cardenal Rodríguez Maradiaga se le conoce por su intelectualidad y, sus homilías lo reflejan con facilidad. Estudió en Roma teología moral y posteriormente psicología clínica; fue profesor de física y matemáticas en colegios salesianos, en Guatemala, El Salvador y Honduras; país que le vio nacer, hace más de sesenta años.
Respondió al llamado de Dios, con una manifestación de valentía y, de lo cual hoy no se arrepiente. En un momento, sus padres se opusieron, pero la voluntad del Todopoderoso prevaleció.
Desde muy pequeño al actual Arzobispo de Tegucigalpa le gustó enseñar. La docencia – indica el cardenal Rodríguez Maradiaga - es su vocación inicial, “su marca de fábrica” y, por eso se dedica a educar, en la Universidad Católica de Honduras y, sobre todo, en el Seminario Mayor, de Nuestra Señora de Suyapa, en Tegucigalpa; donde asisten seminaristas de siete diócesis y, a quienes les enseña teología moral y Doctrina Social de la Iglesia.
A los 14 años de edad aprendió a pilotear aviones y practicó el baloncesto. Es amante de la música y toca varios instrumentos musicales, como el piano y el saxofón.
Al recibir la noticia de su nombramiento como Cardenal, respondió: “Ha mirado la humillación de un país pequeño, pobre y humilde como lo es Honduras y de un servidor, de la Iglesia, que pues, se entregó al Señor para amar y para servir”. Así el Cardenal hace una semejanza con lo que, él cree, debió sentir la Virgen María, ante el llamado de Dios.
Su nombramiento para formar parte del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, de la Santa Sede, se renovó en junio del 2007, para otros cinco años. Además, el cardenal Rodríguez Maradiaga ha sido designado Presidente de Cáritas Internacional, por cuatro años, a partir de junio del año pasado.
Su agitada agenda le compromete, pero ha tenido la capacidad para delegar funciones en otras personas y realizar un trabajo en equipo.
En esta oportunidad fue abordado por la prensa, para una entrevista relativa diversos temas y, al igual que en años pasados, el Cardenal respondió con un sí incondicional, a pesar de sus múltiples compromisos. He aquí lo que señaló.
Periodista: Eh... Tenemos una pregunta. Usted se refirió en una de las homilías de esta novena a la comunidad de Corinto. ¿Hay alguna similitud de esta comunidad, con las sociedades modernas?
Cardenal: (En la Dirección de la Basílica Menor Don Bosco, en ciudad de Panamá, cómodamente sentado). Claro que sí. Uno de los problemas que tenía la comunidad cristiana de Corinto eran precisamente las divisiones, la confrontación, los sectarismos; podríamos decir... ¿No?
San Pablo lo refleja cuando recuerda que algunos decían que eran de Cristo, otros de Apolo, otros de Pablo; y dice: ¿Acaso Cristo está dividido? ¿Acaso Pablo murió por ustedes en la cruz? Todos somos de Cristo y, por consiguiente, nuestra característica tiene que ser la unidad.
Hoy día se tiende mucho al sectarismo y, entonces, hay personas que porque piensan diverso, o porque están en un determinado partido político consideran a los demás como enemigos. No... Esto es equivocado. Yo pienso que el cristianismo es una fuerza grande de comunión. No por nada, el papa Juan Pablo II, en la Carta del nuevo milenio nos dice: La Iglesia tiene que ser casa de comunión y escuela de comunión. Creo que en ese sentido...Eh... Las exhortaciones de San Pablo a la comunidad de Corinto, se aplican también a las nuestras.
Periodista: Durante el desarrollo de esta novena, también se ha hecho mucho énfasis en el documento de la V Conferencia General del Episcopado de América Latina, el documento de Aparecida. Eh... ¿Podría usted detallarnos algo de eso?
Cardenal: Efectivamente. Eso es un camino pastoral que todos los obispos del Continente, alrededor del santo padre Benedicto XVI hemos escogido, para este próximo... Diríamos...Al menos para el próximo decenio. ¿Por qué? Por que nos hemos dado cuenta que muchos bautizados no viven su fe. Sobre todo no viven las consecuencias de su fe. Por consiguiente reservan tal vez la fe para unos momentos en el templo, pero después se vive como si Dios no existiese. Y entonces la temática escogida nos habla de que cada bautizado tiene que llegar a ser auténtico discípulo. El discípulo no es un alumno, sino un seguidor. Y por consiguiente ser discípulo implica encontrarnos personalmente con el Señor Jesús y seguirle en el camino de la misión. Por eso el segundo elemento es discípulos misioneros. La misión no está reservada a algunos sacerdotes, a algunas monjitas extranjeras que vienen, como quien dice, a ayudar. No...La misión es de cada bautizado, porque El no dijo: Vayan los sacerdotes o vayan las monjitas a todo el mundo. Dijo a todos los discípulos: Vayan por todo el mundo a anunciar la buena noticia. Entonces ésta es otra de las líneas de fuerza del documento de Aparecida y, por eso el CELAM, el Consejo Episcopal Latinoamericano, está convocando a una gran misión continental. ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que nuestra Iglesia tiene que estar en estado de misión para seguir adelante anunciando el Evangelio.
Periodista: ¿Qué nos podría decir acerca del Año Paulino?
Cardenal: Es una gracia especial... Y cómo le agradezco que usted haya sacado este tema, porque temo que muchos puedan pasarlo desapercibido. El Año Paulino es una gracia, una gracia maravillosa. El Papa ha decidido convocarlo en conmemoración de los dos mil años del nacimiento de San Pablo y, la meta es que lleguemos a conocer más a este Apóstol, que tenía un corazón misionero que palpitaba al ritmo de: Ay de mí si no evangelizo. Y esto lo necesitamos.
El Año Paulino va a comenzar el 28 de junio de este año y va a terminar el 29 de junio del año próximo, del 2009. Y ya hay toda una serie de publicaciones, sobre todo de la Basílica de San Pablo, allá en Roma. Recientemente el cardenal Andrea di Montezemolo, que es el arcipreste de esa Basílica, publicó una serie de actividades entre las cuales está, por ejemplo, promover peregrinaciones. Yo auspicio, que ojalá muchos panameños pudieran peregrinar a la tumba de San Pablo y sentirse animados de este espíritu misionero. Para todo el pueblo de Dios la meta es: Este año no se me puede pasar sin estudiar a San Pablo, sin meditar a San Pablo, sin orar con San Pablo.
Periodista: Usted también se refirió en una de sus homilías a la promoción humana. ¿Podría explicar eso?
Cardenal: Sí. Prácticamente, la fe no es solamente un hilo que nos une con lo sobrenatural, allá en el quinto piso. No...La fe es una fuerza que transforma la vida, que transforma toda la persona. Es toda la persona que tiene que ser promovida como consecuencia de la fe y, por consiguiente, entonces, se trata de hacer que todo el ser humano pueda desarrollarse armónicamente.
Hoy día la economía nos habla mucho del desarrollo sostenible. Yo digo no... Es incompleta esa visión. Se trata de desarrollo humano sostenible, porque es toda la persona humana, no sólo el bolsillo lo que se debe desarrollar.
Periodista: Eh... ¿Frente a la globalización y el neoliberalismo económico, se puede hablar de promoción humana?
Cardenal: Sí. Claro que sí, sobre todo, como digo, volviendo a la integralidad. La persona no es sólo economía. La economía es sólo uno de los aspectos. Pero si usted se fija, en el mundo de hoy, todo se tiende a reducir a problemas económicos. Y entonces, como consecuencia se va degradando la humanidad y se vuelve materialista. Se vuelve cosa, hasta llegar a un momento que hay el aburrimiento de la vida, el tedio de la vida, por que no hay metas; por que no hay ideales y, entonces se cae en la droga, o cualquiera de los vicios que son simplemente evasión.
Periodista: ¿Qué papel juegan en este contexto los medios de comunicación social?
Cardenal: A mí me parece que los medios están un poco desbocados en el mercantilismo y solamente se busca lo que genera audiencia y exasperando las pasiones humanas van a tener muchísima audiencia. La violencia, el sexo sin reglas morales; todo es provocatorio y se piensa que se está haciendo un bien. Los medios tienen una responsabilidad grandísima, de la cual tendrán que darle cuenta a Dios, también; por que los medios tienen una misión educativa.
Hay que educar a las personas. Mucha de la violencia que hoy tratan de imitar los jóvenes, la vieron en películas, la vieron en telenovelas. No digo que debe haber una censura, no. Lo que debe haber es una educación crítica para poder discernir lo bueno y rechazar lo malo; y esto está faltando.
Periodista: ¿Qué nos puede decir acerca de la alegría de ser, como Don Bosco, discípulo de Jesucristo?
Cardenal: Yo creo que aquella persona que ha encontrado a Jesucristo en su vida, no puede menos que sentir una gran alegría en su corazón; porque encuentra razones para vivir, razones para esperar, razones para luchar. El que ha encontrado la fe, como nos dice el documento de Aparecida: El encuentro con Jesucristo es el mayor regalo al cual un ser humano puede aspirar.
Periodista: Usted en otra de sus homilías, hizo algunas explicaciones acerca de los valores perdidos, de la agonía social. ¿Qué se puede hacer?
Cardenal: Yo digo, la familia debe recobrar su papel protagónico. La familia está reducida a un rincón, muchas veces la tienen contra la pared. Ahora hasta se quiere cambiar el concepto de familia y eso es ridículo. Eso conduce a todos los males que estamos lamentando hoy día. La familia debe recobrar su protagonismo. Es la célula de la sociedad. Si la familia está sana, la sociedad estará sana. Si la familia está enferma, toda la sociedad está enferma y, es lo que estamos... Eh... Constatando. Durante esta novena, especialmente la tercera, en la noche, se oían testimonios de jóvenes y como, el denominador común, los jóvenes hablan de la destrucción de sus familias. Cuántos de ellos fueron abandonados por padres irresponsables; cuántos tuvieron que trabajar desde niños para poder sustentar a una madre y a unos hermanitos; cuántos lamentan que no haya habido familia y, hubieran terminado en el suicidio de no ser que encontraron a Don Bosco.
Periodista: En cuanto al mensaje para la Jornada de las Comunicaciones Sociales, titulado por el Santo Padre: Los medios: encrucijada entre protagonismo y servicio. Se dice ahí, que muchas veces se representa la realidad... Eh...Pero esa realidad...Eh...No es, no es legítima. Se imponen modelos distorsionados de la vida personal. ¿Qué se puede hacer?
Cardenal: Ante todo permítame felicitarlo, por que veo que usted es una persona que investiga. Estos mensajes, para la Jornada Mundial de la Comunicación Social, son preciosos. Y casi siempre pasan ignorados, desapercibidos. Es muy bello que usted trate de rescatar este mensaje tan claro. Hoy día la televisión, especialmente, y el Internet, están forjando una nueva cultura. Pero es una cultura virtual, una cultura que mantiene a muchas personas y, especialmente a muchos jóvenes, con la cabeza en las nubes y los pies sin apoyarse. Entonces, esto conduce después, a querer imitar modelos que son irreales; modelos que no existen.
La Madre Iglesia tiene otros tipos de modelos, que esos sí son con los pies en la tierra. Allí tiene a Juanito Bosco, un pobre campesino, que cualquiera hubiera dicho: Éste no tiene futuro, si nació allá, en el ombligo del mundo, en una aldea, donde no había ni escuela ni nada. Y Juanito Bosco es un modelo hoy día para tantos miles. Solamente los salesianos religiosos somos 17000, los Obispos salesianos 120 y, no digamos los miles y miles de cooperadores salesianos y miembros de la familia salesiana.
Esos son los modelos que necesita la humanidad. Esos, como el joven Ceferino Namuncurá, que usted seguramente habrá escuchado, fruto del sistema preventivo de Don Bosco. Un indígena mapuche, de allá de la Patagonia, que fue beatificado el día 11 de noviembre del año pasado; que a los 11 años era analfabeta y le dice a su padre, el cacique Namuncurá: Padre, yo quiero estudiar para ayudar a mi pueblo. Y así llega a Buenos Aires, entra en el colegio salesiano, conoce a Don Bosco; el año siguiente, ya no solamente sabía perfectamente leer y escribir, sino que era el segundo de la clase. Y el tercer año, fue el primero de su clase. El, que era un jinete avezadísimo y, en cierta ocasión iba cabalgando muy rápido y lo detiene un salesiano y le dice: Oye Ceferino, qué es lo que más te gusta. Él estaba confiado que le iba a responder: Cabalgar. Le dijo: No, lo que más me gustaría sería ser sacerdote. A los 19 años muere como un santo, que ha sido ya proclamado beato y, como cosa interesante, era un gran cantor y fue compañero de Carlos Gardel.
Periodista: Para finalizar la entrevista, si quiere añadir algo más, señor Cardenal.
Cardenal: Simplemente que... He oído unos cantos tan bellos en esta novena. Don Bosco es de Panamá y Panamá es de Don Bosco. Que sigan así. Si ustedes siguen con esta devoción a este santo; que no es ninguna evasión de la realidad, sino al contrario, es un estímulo, van a ser capaces de tener una juventud cerca de los valores y se puede contrarrestar cualquier tipo de violencia.

CITAS



"Pórtense como hijos de la luz, con bondad, con justicia y según la verdad".

Ef. 5, 8b-9.


"Por los caminos del mundo el divino viajero continúa haciéndose nuestro compañero".

Juan Pablo II.


¡Ay de mí si no evangelizo!

1 Cor. 9, 16.


''Ama

Sin reclamar nada, porque el amor es desinteresado.

Sin calcular desventajas, porque el amor es sacrificarse.

Sin poner condiciones, porque el amor es darse.

Sin fecha y sin espacio, porque el amor lo llena todo''.

Autor desconocido.


"El hombre ama lo que tiene, pero desconoce lo que no ama".

Ernesto B. Mc Nally C.


''Ámense los unos a los otros como yo los he amado''.

Cristo.


"Si el dinero hace mucho, la oración lo obtiene todo".

Don Bosco.


"El que confía en la Virgen nunca se verá defraudado".

Don Bosco.


"La superación no es cosa de la casualidad, representa la suma de todas nuestras acciones y del amor de Dios".

Ernesto B. Mc Nally C.

LIBROS RECOMENDADOS

  • DOCUMENTO CONCLUSIVO: APARECIDA. AUTOR (A): CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE.
  • LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, UN COMPROMISO PARA EL LAICO. AUTOR (A): EGLÉE ISAVA.
  • LA VIOLENCIA. AUTOR (A): BARTOLOMÉ SORGE

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EL SILENCIO CÓMPLICE

El silencio cómplice.
Por: Ernesto Mc Nally.

EL SILENCIO CÓMPLICE

Pareciera que las malas acciones son peores que las omisiones, pero no es así.

Una señora y su familia, algo perturbada, insultaba a los vecinos y todos los días los molestaba de alguna forma. Algunas personas de la comunidad preferían no decir ni hacer nada, hasta que el asunto un día pasó a más.
En la vida, los seres humanos realizan malas acciones, pero las omisiones, pueden ser tan graves como los actos, y en muchas ocasiones hasta peores.
De pronto, la actitud de algunos, en el caso de la señora que insultaba a sus vecinos, fue la del cómplice, la de la persona que ve las injusticias, pero no dice nada; y que prefiere guardar silencio, por no adoptar un compromiso con su fe, o no comprometerse con aquellos que sufren por las malas acciones de los demás. No es ésta una actitud cristiana.
Sucede muchas veces, como en los casos de violencia doméstica, cuando se dice: “En asuntos de marido y mujer yo no me meto”. Se da igualmente en diversas circunstancias, cuando se señala: “Ese no es mi problema”, “A mi no me importa”, “Que resuelva él” y se pasa indiferente frente a los problemas de la comunidad.
Se ve también en el campo de la política, cuando no se asume una postura responsable y se cae en una conducta que refleja aquello del “mínimo esfuerzo”. Se observa cuando la gente prefiere no hacer nada por un cambio, porque a fin de cuentas, “todos los políticos son iguales”.
Se llaman “pecados de omisión”, tan graves como los pecados que implican una acción de las personas, aunque no se noten; y son, en muchas formas, omisiones que se traducen en “el silencio cómplice”, que permite realizar sus fechorías a quienes practican el mal.


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