miércoles, 21 de octubre de 2009

UN TROTAMUNDO, MUY PANAMEÑO






Kevin Daley, mientras calentaba, previo al espectáculo en la Arena Roberto Durán, en Ciudad de Panamá.











El panameño Kevin Daley, de los Harlem Globetrotters, visitó su nativa Panamá y, hasta se sentó en la silla presidencial.


Sería extraño pensar que un globetrotter es panameño, pero con Kevin Daley, la realidad así lo demuestra.
Nacido en Panamá, el pequeño Kevin, hoy conocido como Special K, emigró a Estados Unidos y, según contó el propio jugador a la prensa canalera, se convirtió en un trotamundo de Harlem, después de ser observado por un buscador de talento, cuando aspiraba a convertirse en jugador de la National Basketball Association (NBA).





Los Globetrotters, en plena faena en la Arena Roberto Durán.









Después, hizo la selección nacional de Panamá que asistió al Campeonato Mundial de Baloncesto realizado en Japón, en el 2006; y que con algunas excepciones y bajo la dirección del estadounidense, Nolan Richardson, participó en el premundial celebrado en Santo Domingo, Rep. Dominicana, en el 2005; donde el quinteto istmeño dio la sorpresa, al derrotar al campeón olímpico, Argentina, y de paso, obtuvo la clasificación para su cuarta aparición en un mundobásket.
El panameño Kevin Daley es de aquellas personas que son optimistas, y su vida lo refleja. En una entrevista concedida al diario La Prensa, el canastero manifestó que había perdido a su madre cunado era joven. Pero como se ha podido constatar, esta situación no le impidió convertirse en jugador de baloncesto profesional, con los Harlem Globetrotters.
En la Presidencia de la República, Kevin compartió con periodistas y entregó un balón y una camiseta al Presidente de la República, aunque la nota más notoria, se dio cuando el deportista se sentó en la silla presidencial, con la anuencia del Primer Mandatario panameño.







Los Trotamundos de Harlem, minutos antes del iniciar su juego, en Ciudad de Panamá.






Al ser cuestionado por la prensa, Kevin habló del libro que escribe, titulado Never stopped smiling (Nunca dejé de sonreír) y, que le gustaría fundar una escuela para enseñar baloncesto en Panamá, cuando se retire del deporte del aro y balón.
Los Trotamundos de Harlem se presentaron ayer, 20 de octubre, en la Arena Roberto Durán, en la capital panameña, después de aproximadamente, 20 años de ausencia.

viernes, 16 de octubre de 2009

CONTRA LA POBREZA: UNA ACTITUD, Y NO SÓLO UN DECIR




Distrito de San Miguelito, uno de los más populosos de la República de Panamá, y donde los niveles de pobreza son evidentes.







Hablar de pobreza no es fácil, especialmente cuando se vive de ella; es decir, para unos la pobreza de grandes conglomerados representa ganancias, mientras que para otros, constituye la consecuencia lógica de la injusticia social que se palpa en las sociedades modernas.


La Organización de las Naciones Unidas (ONU), tiene programado para los próximos días, la celebración de la cuarta jornada contra la pobreza, en la que Panamá tradicionalmente ha participado.
Pero hablar de pobreza no es cosa simple. La humanidad entera está involucrada en dicha situación. La pobreza se constituye cuando el ser humano se inclina por el egoísmo, y le resta al otro, su calidad de hijo de Dios; pero esto, no es nada nuevo.
Se trata de realidades que tienen que ver con un orden mundial, en que unos países participan solapadamente de la pobreza de otros, aparentemente menos afortunados, pero que en el fondo, son hasta más ricos que los primeros.
Y a lo interno de las comunidades, también existen estructuras de poder, que dan al traste con el bien común, con aquello que sirve a todos para su desarrollo. Sólo hay que ver las desigualdades entre gobernantes y gobernados, los sueldos y la falta de oportunidades, además de las contradicciones en los servicios elementales; como la educación, la salud y el transporte, por mencionar algunos.
Ya en el Evangelio se habla de la lucha entre el bien y el mal, y esto puede aplicarse en todos los ámbitos. Las diferencias entre ricos y pobres van mucho más allá de lo estrictamente económico, para situarse en el campo moral, y la moral no es relativa.
En este sentido, ya como lo manifestara el papa Juan pablo II, en El esplendor de la verdad, “es necesario que el hombre de hoy se dirija nuevamente a Cristo para obtener de El la respuesta sobre lo que es bueno y lo que es malo”.

“EL ÁRBOL SE CONOCE POR SUS FRUTOS…”

El asunto de los frutos, malos o buenos, también puede adaptarse al problema de la pobreza; y es más, la pobreza está ligada indisolublemente a este contexto.
Aquello de que el árbol bueno da frutos buenos, representa a la persona que ve en sus semejantes, a otros hijos de Dios, y por eso les da el respeto que se merecen. ¿Acaso sucede esto, entre empleadores y empleados?
Por otra parte, en Europa, manifestaba el cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, se tiende a ver a las personas que provienen de otras latitudes, como
extracomuniutarios, término que disocia al ser humano de su realidad, pues, como buen hijo de Dios, está llamado a vivir en comunidad y a desarrollarse en comunidad.
Pero parte de la comunidad internacional no ve esto así. El problema de la migración responde a la falta de equidad, o de justicia social por la atraviesan las naciones, y que en algunas regiones del orbe, se proyectan con mayor intensidad. Por eso, aquello de los frutos, porque obviamente, no han de ser buenos aquéllos con los que se perpetúan las miserias de miles de personas en todo el mundo.

DE LA CORRUPCIÓN Y OTROS TANTOS MALES…

De la corrupción y otros tantos males habría mucho que hablar, sino fuera por el hecho de casi todo el mundo los conoce. Sí, la verdad es que la corrupción no es nada nuevo, a pesar de que en los códigos penales se reduzcan a unas cuantas conductas punibles.
La corrupción es algo más que un tipo penal, en contraposición con lo que algunos abogados quieran resaltar. Se trata de conductas, que penadas o no, contravienen la Ley de Dios. Todo lo que ofenda al Creador, se puede considerar como un acto de corrupción.
De la corrupción habló el profeta Miqueas, un campesino del pueblo de Moreset, y conocedor de las explotaciones al hombre del campo. “Los creyentes han desaparecido del país, y entre sus habitantes no se encuentran ni siquiera un hombre justo. Sus manos son buenas para hacer el mal: el príncipe es exigente; el juez se deja comprar; el poderoso decide lo que le conviene. Su bondad es como cardo, su honradez peor que una hilera de espinos”, denunció el profeta Miqueas (Mi 7, 2-6).
Y de la corrupción también se habla hoy. No ha desaparecido este mal en las sociedades modernas; de forma tal, que la pobreza aún se palpa, y lejos de desaparecer, parece acrecentarse con cada día que pasa.
De acuerdo con cifras suministradas por la ONU, 32 por ciento de los panameños viven en pobreza; 5.8 por ciento de los niños están bajos de peso a la edad de los cinco años; y solamente el 20 por ciento de la población panameña tiene acceso a la Internet; lo que refleja la diferencia de la capacidad de acceso a la información, entre unos pocos, y la mayoría de la población, en el país centroamericano.
No obstante, la pobreza va mucho más allá, al observar a diario en las calles de los países considerados pobres, a gente de cualquier edad, dedicada a la venta, porque no tienen trabajo. Esta fracción de la población, curiosamente, no es considerada como “desempleada”, porque se dedica a una actividad económica y no está en busca de empleo; pero cuando se mira su realidad, comparada con la gente que sí tiene trabajo estable, y con jugosos sueldos, la diferencia no es para nada "envidiable".
Se alude entonces, a las disparidades respecto a la educación, o a la preparación, pero no se miran los salarios de hambre, o los contrastes en el sector salud o transporte. En algunos lugares, sobre todo los más apartados de Latinoamérica, existen comunidades en donde la escuela es una choza, y para llegar hasta allá, los niños tienen que pasar una odisea; incluso, caminar descalzos, porque la desigualdad en el ingreso familiar es tan grande, que ni para la comida diaria alcanza.
En este contexto, en el documento conclusivo de la Tercera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, conocido como Puebla, en el número 494, se indica: “Los crueles contrastes de lujo y extrema pobreza, tan visibles a través del continente, agravados, además, por la corrupción que a menudo invade la vida pública y profesional, manifiestan hasta qué punto nuestros países se encuentran bajo el dominio del ídolo de la pobreza”.
En este mismo orden de ideas, en Brasil, en el marco de la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, los prelados manifestaron su preocupación frente a la realidad socio-política de la región. “Cabe señalar, como un gran factor negativo en buena parte de la región, el recrudecimiento de la corrupción en la sociedad y en el Estado, que involucra a los poderes legislativos y ejecutivos en todos sus niveles, y alcanza también al sistema judicial que, a menudo, inclina su juicio a favor de los poderosos y genera impunidad, lo que pone en serio riesgo la credibilidad de las instituciones públicas y aumenta la desconfianza del pueblo, fenómeno que se une a un profundo desprecio por la legalidad” (Aparecida, número 77).

LA POBREZA, UNA REALIDAD QUE ALCANZA A LOS MEDIOS.

Y si de pobreza se trata, hay que retratar la de los medios de comunicación social. En gran medida, la información que se transmite a través de los medios masivos de comunicación, gira en torno al consumo. Los programas enlatados reproducen modelos de conducta, que les facilitan las cosas a los productores de bienes y servicios. De esas ganancias viven publicistas, periodistas, locutores o comunicadores sociales; pero, sobre todo, los dueños de los medios.
La realidad mediática es la de la inversión en distracción, pero no podemos calificar ésta, como la más sana. Incluso con el deporte, se intenta exaltar la competición, a tal punto, que para muchos, Dios pasa a un último plano, cuando no desaparece.
Nuevamente surge con esta industria, la situación del embudo. El lado más ancho es para quienes, de una u otra forma, manejan los hilos. Periodistas mal pagados, empobrecidos hasta ya no más; y un público que sólo recibe rastrojos de información y, que además, es perfectamente manipulable y sometido a la alienación de quienes le manejan. Recordemos la figura del flautista y la tonada. Si el flautista toca una tonada triste, quienes le escuchan, se entristecen; si el flautista toca una tonada alegre, los que le escuchan, se alegran.
La pobreza de los medios de comunicación tiene que ver con esto. Se trata de que un público bien formado, puede discernir entre lo bueno y lo malo; pero como no es así, sólo le queda a muchos, “bailar al son que le tocan”. En esto también consiste la pobreza, en no saber desentrañar lo bueno y lo malo, y dejar que otros, decidan por la mayoría.

UNA LUZ DE ESPERANZA.

Y sin embargo, a pesar del panorama con el que se puede desalentar, hasta al más positivo, siempre existe una esperanza. Ya lo decía Juan Pablo II, “No tengáis miedo, abran las puertas a Cristo”. Por eso, en la lucha contra la pobreza se requiere una actitud, y no sólo un decir.

martes, 6 de octubre de 2009

JOSÉ MACÍAS, SU VIDA Y EL BÉISBOL PROFESIONAL


Tras jugar con diversos equipos de las Grandes Ligas, José Macías ha acumulado experiencia en los principales campeonatos de béisbol en el mundo. En esta ocasión, compartió con la prensa, algunas de sus vivencias.

José Macías fue firmado para jugar béisbol profesional en Estados Unidos, por los Expos de Montreal. René Picota le descubrió cuando participaba con Panamá Metro, en los campeonatos nacionales.
Era jardinero, y comenzó a jugar pelota en Tocumen, comunidad en la que se crió.
El apodo de El Toro, no le molesta y, según cuenta el propio pelotero, se debió a la forma en que corría las bases; sin mirar y como un toro, cuando va a embestir. Su última temporada en la pelota amateur en Panamá, fue en 1992.
Ya como profesional, Macías tuvo que hacer muchos cambios. De outfielder, fue cambiado al infield. En segunda base no le fue mal, aunque advierte que le costó mucho trabajo.
En Grandes Ligas, Macías jugó con los Tigres de Detroit y los Cachorros de Chicago. Luego pasó al béisbol del Japón y, por último, ha jugado en México.
En esta oportunidad, La République le abordó en el Rod Carew, cuando se preparaba para la temporada en la liga mexicana, y esto fue lo que contestó.
Periodista: Buenas tardes… ¿Cómo se siente?
José Macías: Bueno, gracias por la entrevista. Bueno, me siento bien…
Periodista: ¿Cómo comenzó su carrera?
José Macías: Bueno, cómo digo… De muy niño comencé a jugar aquí, en Panamá, y jugaba en Tocumen, allá donde me crié yo; y allí fui superando el béisbol, fui creciendo y llegué al Juan Demóstenes Arosemena, jugando aquí en Panamá y; luego jugué para Panamá Metro, representando al país en el 89; fuimos a la Big League en los Estados Unidos y, después subí a la mayor, representé a Panamá en la mayor, también en Guatemala.
Periodista: ¿Quién lo firmó?
José Macías: Los Expos de Montreal, el señor René Picota fue el que me consiguió la firma y, gracias a él y los sacrificios pude comenzar una nueva carrera.
Periodista: ¿Qué posición jugaba, o sea, cuando comenzó, cuando lo firmaron?
José Macías: Cuando me firmaron jugaba…Era jardinero central. Esa era mi posición, la fuerte, pero tuve que hacer muchos cambios para poder llegar a Grandes Ligas. Tuve que comenzar a salir del outfield, a jugar segunda base y, bueno, gracias a Dios, trabajé bastante fuerte y pude adaptarme a la segunda base y pude lograr quedarme en las Grandes Ligas.
Periodista: ¿Con que equipos militó en las Grandes Ligas?
José Macías: Bueno, después que comencé mi carrera con los Expos de Montreal, fui cambiado hacia los Tigres de Detroit y con los Tigres de Detroit llegué a Grandes Ligas, en el año 99; fue mi primera campaña en Grandes Ligas... Algo bastante diferente… Algo que, cómo decir…Un sueño hecho realidad…
Periodista: Eh…¿Después que dejó las Grandes Ligas, en que béisbol incursiona?

José Macías: Bueno, ahorita mismo, después que dejé las Grandes Ligas, estuve jugando en Japón; y ahora estoy en México… Quién sabe si de repente, más adelante, si uno se mantiene en la pelota, cualquier cosa puede salir nuevamente y; bueno, mientras que siga en buenas condiciones y me mantenga saludable…
Periodista: ¿En Japón, con que equipo jugó?
José Macías: Jugué con los Nippon Ham Fighters y en el año 2006...Y bueno, y regresé a Estados Unidos…Estuve en Triple A con los Cerveceros de Milwaukee toda la temporada, y no salió nada para llegar a las Grandes Ligas y, el año pasado firmé con los Piratas de Pittsburgh y; entonces fui al campo de entrenamientos. No se dio la oportunidad, como esperaba, y allí fue donde logré conseguir ir para México.
Periodista: ¿Qué diferencia hay entre estas tres ligas, la de Estados Unidos, las Grandes Ligas; la de Japón y la de México?
José Macías: Bueno, te diré una cosa…En Grandes Ligas, ese es el béisbol donde quiera que vayas, ese es el mejor béisbol…Y te digo esto…Bueno, sí, eso te digo…Que las Grandes Ligas es donde todo mundo desea llegar, porque cuando yo estuve en Japón jugando…Los japoneses, su deseo es llegar a los Estados Unidos, llegar a Grandes Ligas, porque ese es el béisbol que todo mundo admira, y todo el mundo lo ve y; todo el mundo conoce…Cuando estás en Grandes Ligas, cada país está viendo el béisbol de Grandes Ligas. Y yo te digo, el nivel de, por lo menos Japón y Estados Unidos, casi es parecido. Te digo…Por lo menos en Japón no hay fuerza. En Estados Unidos hay poder. (En alusión al béisbol japonés) Eh…En el pitcheo, no hay tanta velocidad, pero ellos tienen más control y, en cualquier momento te pueden tirar cualquier pitcheo y; te tiran de strike. Te pueden tirar un cambio, una curva, un split…Eh…Cualquier lanzamiento. Te lo tiran strike; sea en dos y nada, tres y cero, tres y uno, tres y dos; te lo tiran en cualquier momento y, te lo tiran de strike.
Eh… Brazo fuerte en Estados Unidos. Poder, en Estados Unidos. Pero lo que hace la diferencia entre Estados Unidos y Japón…Japón, lo que utilizan ellos es velocidad. Velocidad, más contacto, más velocidad…Rapidez en todos los casos…Ellos van al 100 por ciento. Van matándose para la bese. En las Grandes Ligas se toma uno su tiempo, un béisbol más tranquilo, un béisbol más organizado y, te digo, más divertido. Pero te digo algo, o sea, si te pones a comparar béisbol, para mí el béisbol de ambos, todos, es buen béisbol, es buen nivel.
Pero te digo, en Estados Unidos es el tope…Tú puedes hacer tu carrera también en Japón, y también se juega buen béisbol. Después de Japón viene Corea; después de Corea viene México, que son los países que tienen su béisbol profesional y, te digo…El béisbol de México, ahora que lo conocí, que fui a jugar…Esto es un buen nivel. Tuve una sorpresa el año pasado…Sorpresa de peloteros, que había jugado con ellos en Grandes Ligas…Me los estuve encontrando en México…
Periodista: ¿Por qué el apodo de El Toro?
José Macías: Bueno, te digo una cosa, ese apodo salió cuando yo jugaba en la juvenil de Panamá Metro, que supuestamente, la forma como corro…Eh…La forma como corría, como corro y, a la vez, batazos, a veces que daba entre dos. Yo agachaba la cabeza y nunca la levantaba hasta cuando llegaba; hasta tercera y, es como digo, cuando al toro lo están toreando, siempre va con la cabeza baja, hasta embestir a la persona. Y bueno, y cuando daba los batazos entre dos, mi meta era llegar a tercera base; cuando me tiraba de cabeza, levantaba la cabeza a buscar dónde estaba la pelota y todo mundo se reía de mí – qué dice -, que parecía un toro corriendo y, allí empezó la cosa de El Toro.
Periodista: ¿Cómo hace un pelotero para adaptarse a otra cultura?
José Macías: Te digo una cosa. Uno tiene que ser fuerte, por lo menos mentalmente. Por lo menos digo, ir a Japón a batallar con el idioma…Eh…Tratar de entender la pelota de ellos también y, lo otro, la comida. Y te digo una cosa, yo siempre iba preparado. Yo para todas las partes donde iba a jugar béisbol, me iba preparando físicamente y mentalmente… Sabía, de que en esta vida hay que hacer sacrificio y hay que tratar de sobrevivir y salir adelante… Y bueno, te digo, al principio batallando, porque, quieres comunicarte con alguien y no puedes…pero la ventaja era que teníamos un traductor…Un traductor nos traducía todo, si íbamos a comer, íbamos nosotros a comer y nos traducía todo lo que teníamos que decirle y, bueno, pude adaptarme; porque también, lo otro. Donde vivía yo, había un restaurante cubano, que casi era igualita a la comida panameña y, me la pasé bastante bien.
Periodista: ¿En cuanto a la fanaticada?
José Macías: Bueno, te digo una cosa. Para mí la fanaticada ahora mismo, es la de Japón. Te digo una cosa, porque esos japoneses cuando el juego empieza, desde el primer inning, hasta el noveno inning y después, cuando el equipo gana, ellos se quedan, como media hora extra en el estadio; usando sus tambores, bailando, cantando y; cada bateador (cuando van al cajón de bateo), tiene su canción. En Estados Unidos…En cualquier otro lugar, cuando tú vas a batear, de repente hay silencio…
Periodista: ¿Usted es casado?
José Macías: Bueno, sí, tengo una familia. Tengo mi familia. Tengo mi esposa, tengo mi hija. Y sí, estoy casado….Y haciéndola crecer…
Periodista: ¿Y en su familia hay alguien que le siga los pasos?
José Macías: Bueno, realmente no. Simplemente quería entrenar a unos cuantos sobrinos que tenía, pero parece que no tuvieron la sangre esa del béisbol, y bueno…
Periodista: ¿En qué país la prensa es más exigente?
José Macías: Bueno, yo creo que en Estados Unidos. En estados Unidos es más exigente, en el sentido que cualquier cosa que pase en el terreno, cualquier cosa que pase; o sea, siempre están ahí. Yo cero que en estados Unidos.
Periodista: ¿Cómo ve el béisbol en Panamá?

José Macías: Bueno, yo te digo algo. Aquí hay buen béisbol. Solamente hay que darle seguimiento. Ayudar a los peloteros, apoyar a los jugadores y darle más…O sea, incentivar a los jugadores, para que cuando vayan a representar a Panamá, vayan mejor preparados…
Periodista: Un mensaje para la juventud.
José Macías: Bueno, te digo una cosa. El mensaje que le doy a la juventud, es que hagan deporte; o sea, estudien, prepárense, porque ustedes nunca saben…En el camino hay muchos obstáculos y, hoy en día, como está la cosa en la calle…Mucho peligro, mucha robadera, matadera…Hagan deporte, que con el deporte se alejan de muchas cosas, se distraen…

CITAS



"Pórtense como hijos de la luz, con bondad, con justicia y según la verdad".

Ef. 5, 8b-9.


"Por los caminos del mundo el divino viajero continúa haciéndose nuestro compañero".

Juan Pablo II.


¡Ay de mí si no evangelizo!

1 Cor. 9, 16.


''Ama

Sin reclamar nada, porque el amor es desinteresado.

Sin calcular desventajas, porque el amor es sacrificarse.

Sin poner condiciones, porque el amor es darse.

Sin fecha y sin espacio, porque el amor lo llena todo''.

Autor desconocido.


"El hombre ama lo que tiene, pero desconoce lo que no ama".

Ernesto B. Mc Nally C.


''Ámense los unos a los otros como yo los he amado''.

Cristo.


"Si el dinero hace mucho, la oración lo obtiene todo".

Don Bosco.


"El que confía en la Virgen nunca se verá defraudado".

Don Bosco.


"La superación no es cosa de la casualidad, representa la suma de todas nuestras acciones y del amor de Dios".

Ernesto B. Mc Nally C.

LIBROS RECOMENDADOS

  • DOCUMENTO CONCLUSIVO: APARECIDA. AUTOR (A): CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE.
  • LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, UN COMPROMISO PARA EL LAICO. AUTOR (A): EGLÉE ISAVA.
  • LA VIOLENCIA. AUTOR (A): BARTOLOMÉ SORGE

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EL SILENCIO CÓMPLICE

El silencio cómplice.
Por: Ernesto Mc Nally.

EL SILENCIO CÓMPLICE

Pareciera que las malas acciones son peores que las omisiones, pero no es así.

Una señora y su familia, algo perturbada, insultaba a los vecinos y todos los días los molestaba de alguna forma. Algunas personas de la comunidad preferían no decir ni hacer nada, hasta que el asunto un día pasó a más.
En la vida, los seres humanos realizan malas acciones, pero las omisiones, pueden ser tan graves como los actos, y en muchas ocasiones hasta peores.
De pronto, la actitud de algunos, en el caso de la señora que insultaba a sus vecinos, fue la del cómplice, la de la persona que ve las injusticias, pero no dice nada; y que prefiere guardar silencio, por no adoptar un compromiso con su fe, o no comprometerse con aquellos que sufren por las malas acciones de los demás. No es ésta una actitud cristiana.
Sucede muchas veces, como en los casos de violencia doméstica, cuando se dice: “En asuntos de marido y mujer yo no me meto”. Se da igualmente en diversas circunstancias, cuando se señala: “Ese no es mi problema”, “A mi no me importa”, “Que resuelva él” y se pasa indiferente frente a los problemas de la comunidad.
Se ve también en el campo de la política, cuando no se asume una postura responsable y se cae en una conducta que refleja aquello del “mínimo esfuerzo”. Se observa cuando la gente prefiere no hacer nada por un cambio, porque a fin de cuentas, “todos los políticos son iguales”.
Se llaman “pecados de omisión”, tan graves como los pecados que implican una acción de las personas, aunque no se noten; y son, en muchas formas, omisiones que se traducen en “el silencio cómplice”, que permite realizar sus fechorías a quienes practican el mal.


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