jueves, 14 de mayo de 2009

CARDENAL GIOVANNI BATTISTA RE EN PANAMÁ




El cardenal ofició la Misa previa al acto de develación de la estatua de Juan Pablo II, en conmemoración a la visita que hiciera el Sumo Pontífice polaco a Panamá.






El prefecto de la Congregación para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, cardenal Giovanni Battista Re, presidió la Eucaristía en conmemoración de la visita que hiciera Juan Pablo II, a Panamá, en 1983.
En forma sencilla, el Cardenal recordó al sucesor de San Pedro, a la vez que expresó su alegría por inaugurar el monumento que Panamá le ha dedicado al fallecido Papa polaco. “Es un signo de reconocimiento por todo lo que el Papa hizo por Panamá, por la Iglesia y por el mundo”, señaló el Cardenal, ante más de un centenar de asistentes a la Catedral Metropolitana, el pasado sábado.
En su homilía, el Cardenal centró su discurso el la figura de Juan Pablo II, de quien dijo que fue, “un insigne testigo de Cristo y del Evangelio, que iluminó, que confirmó nuestra fe y abrió nuestros corazones a la esperanza”.
El cardenal Battista Re, también aludió a dos frases de mucha importancia, expresadas por el otrora Vicario de Cristo. La primera: “No tengáis miedo, abran las puertas a Cristo”, exteriorizada al inició del pontificado de Karol Wojtyla, y que implica una “invitación a acoger con confianza a Cristo y su mensaje, que ilumina el misterio del hombre”, indicó el Purpurado.
Este mensaje, añadió el Cardenal Batista Re, fue manifestado por el difunto Papa, en reiteradas ocasiones y; en tonos siempre más fuertes, en el curso de sus 26 años de pontificado. – Y añadió el Prelado, al referirse a Wojtyla -, “y lo ha llevado personalmente, hasta los confines de la tierra, en sus viajes apostólicos”.
La segunda frase atribuida al Papa polaco fue: “El Redentor del hombre, Jesucristo, es el centro del cosmos y de la historia”. Estas palabras, relacionadas con la primera encíclica de Sumo Pontífice, “fueron como una trompeta de batalla, que ha convocado a un renacimiento religioso, centrando todo, en la persona de Jesucristo”, indicó el cardenal Battista Re.
El Cardenal también aludió a las virtudes de Juan Pablo II. Se ha referido Battista Re, a la capacidad del fallecido Papa, de hablar a las multitudes, inclusive en diversos idiomas; al atractivo que éste ejercía sobre la juventud; a su fuerza de ánimo y a su sentido de humanidad, además de la profundidad de su pensamiento.
El Cardenal añadió, en su homilía, que lo que más le impresionó del papa Juan Pablo II, fue la intensidad de su oración. “Una oración profunda e íntimamente personal; y al mismo tiempo estrechamente unida a la tradición y a la piedad de la Iglesia. Llamaba la atención el modo como él se abandonaba a la oración”, acotó el Purpurado.
Además, Battista Re aludió a los frutos de la oración, en referencia a Juan Pablo II. “En su vida era evidente una admirable síntesis entre la oración y la acción. La fuente de la fecundidad de su actuar, estaba precisamente, en la oración”, indicó el Cardenal. “ÉL estaba convencido de que su principal servicio a la Iglesia y la humanidad, era el de la oración”, añadió el Prefecto de la Congregación para los Obispos.
El Prelado no descartó la devoción mariana del obispo de Roma, Juan Pablo II. Por María también se llega a Cristo, el Redentor del mundo. La frase “totus tous” (todo tuyo), se escuchó nuevamente, al recordarse la figura del Sumo Pontífice, y su experiencia espiritual y física. “El realizó en su vida, la máxima: A Jesús por María”, añadió el Cardenal.
El Papa nos ha enseñado - dijo el Purpurado -, que la vida es un don, “aceptando lo que Dios dispone y soportando también los sufrimientos; en ocasiones, no pequeñas, como camino para unirse a la cruz de Cristo”.
La confianza en Dios y a la Santísima Virgen, de este Papa, fue algo inquebrantable, añadió Battista Ré, al referirse al inexistente temor que tenía Juan Pablo II a la muerte; que más bien veía como la puerta que conduce al encuentro con Cristo.
También aludió el Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, al significado de la vida y al ejemplo que constituye Juan Pablo II, con su caminar; estrechamente ligado con su discurso. “Muchos han recibido de este Papa, esperanza y confianza, en la búsqueda del sentido de la vida. Muchos han aprendido de él, el camino que conduce a Dios. A todos nos gira esta invitación: avanzar sin miedo en la senda de la fidelidad al Evangelio de Cristo y la exhortación a cooperar generosamente, en la realización de una humanidad, más justa y solidaria; a ser constructores de esperanza y operadores de paz”, acotó el Cardenal.
El Vicario de Cristo fue un gran hombre, un gran papa y un gran santo, según lo manifestó el Purpurado en su homilía. “Un Papa que supo cumplir con su ministerio, como sucesor del apóstol Pedro; confirmando a sus hermanos en la fe, proclamando con fuerte fidelidad la palabra de Dios, visitando y animando a las comunidades cristianas extendidas en los cinco continentes”, puntualizó Battista Re.

CITAS



"Pórtense como hijos de la luz, con bondad, con justicia y según la verdad".

Ef. 5, 8b-9.


"Por los caminos del mundo el divino viajero continúa haciéndose nuestro compañero".

Juan Pablo II.


¡Ay de mí si no evangelizo!

1 Cor. 9, 16.


''Ama

Sin reclamar nada, porque el amor es desinteresado.

Sin calcular desventajas, porque el amor es sacrificarse.

Sin poner condiciones, porque el amor es darse.

Sin fecha y sin espacio, porque el amor lo llena todo''.

Autor desconocido.


"El hombre ama lo que tiene, pero desconoce lo que no ama".

Ernesto B. Mc Nally C.


''Ámense los unos a los otros como yo los he amado''.

Cristo.


"Si el dinero hace mucho, la oración lo obtiene todo".

Don Bosco.


"El que confía en la Virgen nunca se verá defraudado".

Don Bosco.


"La superación no es cosa de la casualidad, representa la suma de todas nuestras acciones y del amor de Dios".

Ernesto B. Mc Nally C.

LIBROS RECOMENDADOS

  • DOCUMENTO CONCLUSIVO: APARECIDA. AUTOR (A): CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE.
  • LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, UN COMPROMISO PARA EL LAICO. AUTOR (A): EGLÉE ISAVA.
  • LA VIOLENCIA. AUTOR (A): BARTOLOMÉ SORGE

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EL SILENCIO CÓMPLICE

El silencio cómplice.
Por: Ernesto Mc Nally.

EL SILENCIO CÓMPLICE

Pareciera que las malas acciones son peores que las omisiones, pero no es así.

Una señora y su familia, algo perturbada, insultaba a los vecinos y todos los días los molestaba de alguna forma. Algunas personas de la comunidad preferían no decir ni hacer nada, hasta que el asunto un día pasó a más.
En la vida, los seres humanos realizan malas acciones, pero las omisiones, pueden ser tan graves como los actos, y en muchas ocasiones hasta peores.
De pronto, la actitud de algunos, en el caso de la señora que insultaba a sus vecinos, fue la del cómplice, la de la persona que ve las injusticias, pero no dice nada; y que prefiere guardar silencio, por no adoptar un compromiso con su fe, o no comprometerse con aquellos que sufren por las malas acciones de los demás. No es ésta una actitud cristiana.
Sucede muchas veces, como en los casos de violencia doméstica, cuando se dice: “En asuntos de marido y mujer yo no me meto”. Se da igualmente en diversas circunstancias, cuando se señala: “Ese no es mi problema”, “A mi no me importa”, “Que resuelva él” y se pasa indiferente frente a los problemas de la comunidad.
Se ve también en el campo de la política, cuando no se asume una postura responsable y se cae en una conducta que refleja aquello del “mínimo esfuerzo”. Se observa cuando la gente prefiere no hacer nada por un cambio, porque a fin de cuentas, “todos los políticos son iguales”.
Se llaman “pecados de omisión”, tan graves como los pecados que implican una acción de las personas, aunque no se noten; y son, en muchas formas, omisiones que se traducen en “el silencio cómplice”, que permite realizar sus fechorías a quienes practican el mal.


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