ANTIMOTINES, DURANTE PROTESAS CONTRA LA LEY 406. UNIVERSIDAD DE PANAMÁ. FOTO: ERNESTO Mc NALLY.
La minería. Tan vetusta como el hombre mismo. Sus
antecedentes datan de la prehistoria, cuando los primeros humanos
necesitaron lanzas con punta y
herramientas para sobrevivir. No fue nada comparado con la actividad moderna,
pero así inició todo.
Y fueron los primigenios de la especie humana,
desde una concepción cristiana, los que tallaron piedras o sílex para cortar carne y matar animales. La
actividad se facilitó por las vetas de material rocoso y la minería de placer,
en las arenas de los ríos y en la superficie del suelo.
La minería en la antigüedad
En la antigüedad ya existía un valor asignado a
los metales preciosos, como el oro o la plata. El cobre y el hierro también
fueron conocidos, pero se utilizaban con otros propósitos, como en la
fabricación de armas para la guerra. El hierro desplazó al bronce, que resultó
de una aleación del cobre y el estaño. Fueron momentos distintos: el cobre
surge en la vida humana hacia unos 5000 a. C., el bronce a unos 3000 a. C. y el
hierro a unos 1200 a. C. (Edad de los Metales).
Para cuando el hombre comenzó a moldear el hierro,
ya contaba con un mayor conocimiento de la siderurgia incipiente. Se requerían
mayores temperaturas y tecnologías apropiadas para su manejo.
Romanos y egipcios llegaron a construir minas, lo
que se conoce como minas subterráneas. Los primeros requerían el metal para la
constitución de una sociedad guerrera, con un ejército poderoso, lo que les
valió el dominio del Mediterráneo y la formación del Imperio. Los egipcios
utilizaron los metales para la guerra, con carros y espadas, pero también para
reflejar el esplendor del poder con el oro y las piedras preciosas.
La minería en tiempos precolombinos
La minería en el periodo precolombino, con los
grupos originarios, no manejó el hierro, pero sí el cobre, el oro y la plata.
Data del periodo cerámico, cuando los minerales metálicos como el oro se
encontraban en las arenas y desembocaduras de los ríos. Las vetas también eran
una realidad. De allí, que los originarios, al llegar los españoles, ya lucían
piezas como pectorales y brazaletes de oro, que trabajaban con aleaciones de
cobre.
Periodo colonial (llegada de los
españoles)
Al llegar Colón y pasar por lo que hoy es Bocas
del Toro, los españoles percibieron piezas de oro en los indígenas que lograron
visualizar. Fue un encuentro de dos mundos, pero también de avistamientos y
descubrimientos para los europeos, mas no para los aborígenes, respecto a los
conocimientos y riquezas con las que convivían diariamente. En Panamá, El Caño
refleja ese conocimiento del manejo del oro y el cobre. Se han encontrado
pectorales, dijes y brazaletes de oro. Se dice que utilizaron una técnica de
Sudamérica, al trabajar el oro y el cobre, con motivos de animales.
Periodo de la unión a la Gran Colombia (Colombia)
Ya en este lapso, la minería en Panamá se
practicaba con la anuencia de compañías extranjeras. Veraguas siempre fue un
punto de interés: primero con La Concepción, fundada en 1557 por el capitán
Francisco Vásquez, en tiempos de los españoles y, después con Remance. La
extracción era de oro. En Darién también hubo minería aurífera en aquel periodo,
la del Espíritu Santo de Caná, pero ninguna con las proporciones de las minas a
cielo abierto de hoy.
Una vez emancipados del Imperio español y unidos a la Gran Colombia,
la explotación minera con esclavos pasó a ser más industrial con compañías
británicas y estadounidenses. Hubo pues, una transición por la transformación
tecnológica, con maquinaria pesada y a
vapor. El manganeso, para este tiempo,
fue el gran descubrimiento y su aplicación fue en la producción de acero. Este mineral se extrajo en la provincia de
Colón, que fungió como el epicentro de extracción en el país, con la mina La Soledad. Se extrajeron cerca de 40
000 toneladas de manganeso. La empresa Caribbean Manganese Co. tuvo gran
actividad minera en Colón, entre 1895 y 1902.
Periodo republicano
Este periodo abarca hasta mediados del siglo XX,
ya con la República de Panamá, separada de Colombia. Como en el periodo
anterior, la incorporación de maquinaria pesada y las nuevas tecnologías aunadas
a la participación de empresas extranjeras fueron las principales
características. El Código de Minas de 1916, que entró a regir en 1917 y la
Constitución de 1904 fueron la base jurídica para la actividad minera en
Panamá.
Se reconocía en este periodo la propiedad privada
sobre la mina, aunque se perdía cuando el proyecto minero dejaba de funcionar o
producir. Incluso, se podía registrar dicha propiedad en el Registro Público. El Estado otorgaba una
patente para la extracción de minerales.
En tal caso, lo que se tenía era un derecho de
usufructo o un derecho de propiedad, pero imperfecto; es decir, el dominio no
era absoluto. Se tenían derechos sobre la superficie, para la extracción había
que tener permiso, se pagaba por eso, a razón de un 2 % de la extracción bruta
de minerales, pero el Estado seguía como dueño del espacio aéreo, el subsuelo y
lo que había en él. Eso sin contar que la falta de producción o el cierre de la
mina, generaba la pérdida de los derechos de propiedad.
Periodo moderno
Este lapso se caracterizó por los grandes
proyectos. Era la década de 1960. La fiebre empezó cuando se hicieron los
primeros estudios en el territorio panameño. La ONU estuvo interesada, se
descubrieron grandes yacimientos de cobre en Cerro Colorado y en el sector de
Petaquilla, en el cerro del mismo nombre en la provincia de Colón, distrito de
Donoso. El Decreto de Gabinete 267 de 21 de agosto de 1969 determinó el área
como zona minera, con lo que el Estado abrió las posibilidades de extracción a
futuro.
No obstante, la minería trae conflictos. Los
bosques, una de las tantas riquezas que tiene el país, aunados al derecho a un
medio ambiente sano, el derecho a la salud, instrumentos de derecho internacional, el derecho patrio y el derecho constitucional, no siempre están de
acuerdo.
Hubo
oposición, como en Remance y Cerro Quema. En 1998, la mina de Santa Rosa
fue objeto de titulares y coberturas periodísticas de un derrame de una tina y de
peces muertos. Molejón fue lo más
reciente, antes de Cobre Panamá y los disturbios del 2023 con el consiguiente
fallo de inconstitucionalidad del 27 de noviembre
de 2023, en el que se indicó que se
violaron 25 artículos de la Constitución Política de la República de Panamá con
la Ley 406 del 20 de octubre del 2023; además de la consabida Ley 407 de
moratoria, que impide otorgar nuevas concesiones mineras, así como la
exploración, extracción, transporte y beneficio de la actividad minera.
De todos estos proyectos, ninguno funciona
actualmente. Los escenarios, sin embargo, yacen como fiel reflejo de lo que
deja la actividad minera en un entorno caribeño, boscoso, o de montaña, y los gastos de cierre y el quién los asume.
Sobre el autor:
El autor es licenciado en Humanidades con
especialización en Historia, licenciado en Derecho y Ciencias Políticas y licenciado en Periodismo por la Universidad
de Panamá.
Ha sido profesor universitario en distintas instituciones del país y ejercido el derecho, además del periodismo independiente por más de 18 años.



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