miércoles, 29 de julio de 2026

DE LA MINERÍA Y ALGO MÁS


ANTIMOTINES, DURANTE PROTESAS CONTRA LA LEY 406. UNIVERSIDAD DE PANAMÁ. FOTO: ERNESTO Mc NALLY.







La minería. Tan vetusta como el hombre mismo. Sus antecedentes datan de la prehistoria, cuando los primeros humanos necesitaron  lanzas con punta y herramientas para sobrevivir. No fue nada comparado con la actividad moderna, pero así inició todo.

Y fueron los primigenios de la especie humana, desde una concepción cristiana, los que tallaron piedras o sílex  para cortar carne y matar animales. La actividad se facilitó por las vetas de material rocoso y la minería de placer, en las arenas de los ríos y en la superficie del suelo.

La minería en la antigüedad

En la antigüedad ya existía un valor asignado a los metales preciosos, como el oro o la plata. El cobre y el hierro también fueron conocidos, pero se utilizaban con otros propósitos, como en la fabricación de armas para la guerra. El hierro desplazó al bronce, que resultó de una aleación del cobre y el estaño. Fueron momentos distintos: el cobre surge en la vida humana hacia unos 5000 a. C., el bronce a unos 3000 a. C. y el hierro a unos 1200 a. C. (Edad de los Metales).

Para cuando el hombre comenzó a moldear el hierro, ya contaba con un mayor conocimiento de la siderurgia incipiente. Se requerían mayores temperaturas y tecnologías apropiadas para su manejo.

Romanos y egipcios llegaron a construir minas, lo que se conoce como minas subterráneas. Los primeros requerían el metal para la constitución de una sociedad guerrera, con un ejército poderoso, lo que les valió el dominio del Mediterráneo y la formación del Imperio. Los egipcios utilizaron los metales para la guerra, con carros y espadas, pero también para reflejar el esplendor del poder con el oro y las piedras preciosas.

La minería en tiempos precolombinos

La minería en el periodo precolombino, con los grupos originarios, no manejó el hierro, pero sí el cobre, el oro y la plata. Data del periodo cerámico, cuando los minerales metálicos como el oro se encontraban en las arenas y desembocaduras de los ríos. Las vetas también eran una realidad. De allí, que los originarios, al llegar los españoles, ya lucían piezas como pectorales y brazaletes de oro, que trabajaban con aleaciones de cobre.

Periodo colonial (llegada de los españoles)

Al llegar Colón y pasar por lo que hoy es Bocas del Toro, los españoles percibieron piezas de oro en los indígenas que lograron visualizar. Fue un encuentro de dos mundos, pero también de avistamientos y descubrimientos para los europeos, mas no para los aborígenes, respecto a los conocimientos y riquezas con las que convivían diariamente. En Panamá, El Caño refleja ese conocimiento del manejo del oro y el cobre. Se han encontrado pectorales, dijes y brazaletes de oro. Se dice que utilizaron una técnica de Sudamérica, al trabajar el oro y el cobre, con motivos de animales.

Periodo de la unión a la Gran  Colombia (Colombia)

Ya en este lapso, la minería en Panamá se practicaba con la anuencia de compañías extranjeras. Veraguas siempre fue un punto de interés: primero con La Concepción, fundada en 1557 por el capitán Francisco Vásquez, en tiempos de los españoles y, después con Remance. La extracción era de oro. En Darién también hubo minería aurífera en aquel periodo, la del Espíritu Santo de Caná, pero ninguna con las proporciones de las minas a cielo abierto de hoy.  

Una vez emancipados del  Imperio español y unidos a la Gran Colombia, la explotación minera con esclavos pasó a ser más industrial con compañías británicas y estadounidenses. Hubo pues, una transición por la transformación tecnológica, con maquinaria pesada  y a vapor.  El manganeso, para este tiempo, fue el gran descubrimiento y su aplicación fue en la producción de acero.  Este mineral se extrajo en la provincia de Colón, que fungió como el epicentro de extracción en el país, con  la mina La Soledad. Se extrajeron cerca de 40 000 toneladas de manganeso. La empresa Caribbean Manganese Co. tuvo gran actividad minera en Colón, entre 1895 y 1902.

Periodo republicano

Este periodo abarca hasta mediados del siglo XX, ya con la República de Panamá, separada de Colombia. Como en el periodo anterior, la incorporación de maquinaria pesada y las nuevas tecnologías aunadas a la participación de empresas extranjeras fueron las principales características. El Código de Minas de 1916, que entró a regir en 1917 y la Constitución de 1904 fueron la base jurídica para la actividad minera en Panamá.

Se reconocía en este periodo la propiedad privada sobre la mina, aunque se perdía cuando el proyecto minero dejaba de funcionar o producir. Incluso, se podía registrar dicha propiedad en el  Registro Público. El Estado otorgaba una patente para la extracción de minerales.

En tal caso, lo que se tenía era un derecho de usufructo o un derecho de propiedad, pero imperfecto; es decir, el dominio no era absoluto. Se tenían derechos sobre la superficie, para la extracción había que tener permiso, se pagaba por eso, a razón de un 2 % de la extracción bruta de minerales, pero el Estado seguía como dueño del espacio aéreo, el subsuelo y lo que había en él. Eso sin contar que la falta de producción o el cierre de la mina, generaba la pérdida de los derechos de propiedad.

Periodo moderno

Este lapso se caracterizó por los grandes proyectos. Era la década de 1960. La fiebre empezó cuando se hicieron los primeros estudios en el territorio panameño. La ONU estuvo interesada, se descubrieron grandes yacimientos de cobre en Cerro Colorado y en el sector de Petaquilla, en el cerro del mismo nombre en la provincia de Colón, distrito de Donoso. El  Decreto de Gabinete 267  de 21 de agosto de 1969 determinó el área como zona minera, con lo que el Estado abrió las posibilidades de extracción a futuro.

No obstante, la minería trae conflictos. Los bosques, una de las tantas riquezas que tiene el país, aunados al derecho a un medio ambiente sano, el derecho a la salud,  instrumentos de derecho  internacional, el derecho patrio y  el derecho constitucional, no siempre están de acuerdo.

Hubo  oposición, como en Remance y Cerro Quema. En 1998, la mina de Santa Rosa fue objeto de titulares y coberturas periodísticas de un derrame de una tina y de peces muertos.  Molejón fue lo más reciente, antes de Cobre Panamá y los disturbios del 2023 con el consiguiente fallo de inconstitucionalidad  del 27 de noviembre de 2023, en el que  se indicó que se violaron 25 artículos de la Constitución Política de la República de Panamá con la Ley 406 del 20 de octubre del 2023; además de la consabida Ley 407 de moratoria, que impide otorgar nuevas concesiones mineras, así como la exploración, extracción, transporte y beneficio de la actividad minera.

De todos estos proyectos, ninguno funciona actualmente. Los escenarios, sin embargo, yacen como fiel reflejo de lo que deja la actividad minera en un entorno caribeño, boscoso,  o de montaña,  y los gastos de cierre y el quién los asume.

Sobre el autor:

El autor es licenciado en Humanidades con especialización en Historia, licenciado en Derecho y Ciencias Políticas  y licenciado en Periodismo por la Universidad de Panamá.

Ha sido profesor universitario en distintas instituciones del país y ejercido el derecho, además del periodismo independiente por más de 18 años.

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