lunes, 12 de abril de 2010

PANAMÁ: 37 AÑOS DESPUÉS

Atletas panameños que participan en los IX Juegos Deportivos Centroamericanos 2010, junto a la ex nadadora olímpica, Eileen Coparropa (tercera, al centro), poco después de la inauguración de la competición, en el Estadio Rommel Fernández, en la capital panameña.



Los IX Juegos Deportivos Centroamericanos fueron inaugurados en Panamá, el viernes pasado, en el marco de una competencia muy prometedora para los istmeños, que junto a los salvadoreños, son los anfitriones en esta versión 2010.


Después de 37 años de no organizar unas competencias regionales, de cierta envergadura, Panamá se vistió de lujo al inaugurar el viernes pasado, los IX Juegos Deportivos Centroamericanos 2010.
A la cita, que forma parte del ciclo olímpico, asisten deportistas de Belice, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica y el anfitrión Panamá; mientras que Guatemala declinó participar.
Los canaleros mantienen firmes sus esperanzas de conseguir la mayor cantidad de medallas en muchos años, y esperan asegurar preseas doradas en los que ellos consideran sus deportes más representativos, como el béisbol, el baloncesto, el boxeo, la lucha, el levantamiento de pesas y el atletismo, en el que sus principales cartas son el ex campeón mundial y vigente campeón olímpico de salto de longitud, Irving Saladino; el corredor de 200 metros planos, Alonso Edward, actual subcampeón mundial y; la joven promesa Jamal Bowen, medalla de plata en salto de longitud, en Caracas, en el 2008.
Panamá abrió sus puertas a los hermanos centroamericanos y al mundo, el viernes último, y confía en recuperar algo del terreno perdido en décadas pasadas, sobre todo en el atletismo, un deporte que tuvo a su mejor exponente en Lloyd La Beach, quien ganó dos medallas en los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936.
Nicaragua, en el béisbol, y Costa Rica, en el baloncesto, son los principales rivales de Panamá. En la natación, igualmente, los istmeños buscarán reverdecer laureles, tras el retiro de Eileen Coparropa, quien fuera su principal figura por muchos años en este deporte.
En el medallero, El Salvador se perfila otra vez como un rival de cuidado, luego de demostrar en certámenes pasados, que en el área de Centroamérica puede ubicarse en los primeros planos; sobre todo cuando es sede o la comparte, como es el caso actual. Ticos, catrachos y pinoleros arribaron al istmo con pretensiones similares a las de sus países vecinos, mientras que Belice es la gran incógnita, especialmente en los deportes colectivos.
La justa fue inaugurada por el Presidente de la República de Panamá, y el pebetero lo encendió el otrora, ex campeón mundial, en cuatro categorías diferentes, Roberto Durán. Al evento, también asistieron otras luminarias del deporte panameño, como David Peralta (mayor encestador en los Juegos Olímpicos de México, en 1968), Eileen Coparropa (ex nadadora olímpica), Ramiro Mendoza (ex lanzador de los Yankees de Nueva York y los Medias Rojas de Boston y ganador de cinco Series Mundiales), y César Barría (nadador parolímpico, que realizara la hazaña de cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar).
Una juventud emocionada y deseosa de representar a sus respectivos países engalanó el restaurado Rommel Fernández, en el capital panameña. Diversos artistas “del patio” fueron los encargados de amenizar el evento, para el cual se repartieron boletos de entrada sin ningún costo. Una lluvia a tempranas horas de la tarde amenazó con echar al trasto la inauguración de los juegos, pero afortunadamente, pronto cesó y se pudieron realizar los actos previstos, aunque con una merma en la cantidad de público asistente.
En su discurso de inauguración, el Presidente panameño manifestó su deseo de alcanzar la próxima sede de los Juegos Bolivarianos, al paso que reveló que Panamá contará con el respaldo de su contigua Colombia, para la obtención de tal cometido. La primera vez, y también la última, que Panamá organizó unos Juegos Bolivarianos, fue en 1973.
Los IX Juegos Deportivos Centroamericanos se inauguraron el viernes 9 de abril del 2010, y se clausurarán el 19 del mismo mes.

CITAS



"Pórtense como hijos de la luz, con bondad, con justicia y según la verdad".

Ef. 5, 8b-9.


"Por los caminos del mundo el divino viajero continúa haciéndose nuestro compañero".

Juan Pablo II.


¡Ay de mí si no evangelizo!

1 Cor. 9, 16.


''Ama

Sin reclamar nada, porque el amor es desinteresado.

Sin calcular desventajas, porque el amor es sacrificarse.

Sin poner condiciones, porque el amor es darse.

Sin fecha y sin espacio, porque el amor lo llena todo''.

Autor desconocido.


"El hombre ama lo que tiene, pero desconoce lo que no ama".

Ernesto B. Mc Nally C.


''Ámense los unos a los otros como yo los he amado''.

Cristo.


"Si el dinero hace mucho, la oración lo obtiene todo".

Don Bosco.


"El que confía en la Virgen nunca se verá defraudado".

Don Bosco.


"La superación no es cosa de la casualidad, representa la suma de todas nuestras acciones y del amor de Dios".

Ernesto B. Mc Nally C.

LIBROS RECOMENDADOS

  • DOCUMENTO CONCLUSIVO: APARECIDA. AUTOR (A): CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE.
  • LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, UN COMPROMISO PARA EL LAICO. AUTOR (A): EGLÉE ISAVA.
  • LA VIOLENCIA. AUTOR (A): BARTOLOMÉ SORGE

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EL SILENCIO CÓMPLICE

El silencio cómplice.
Por: Ernesto Mc Nally.

EL SILENCIO CÓMPLICE

Pareciera que las malas acciones son peores que las omisiones, pero no es así.

Una señora y su familia, algo perturbada, insultaba a los vecinos y todos los días los molestaba de alguna forma. Algunas personas de la comunidad preferían no decir ni hacer nada, hasta que el asunto un día pasó a más.
En la vida, los seres humanos realizan malas acciones, pero las omisiones, pueden ser tan graves como los actos, y en muchas ocasiones hasta peores.
De pronto, la actitud de algunos, en el caso de la señora que insultaba a sus vecinos, fue la del cómplice, la de la persona que ve las injusticias, pero no dice nada; y que prefiere guardar silencio, por no adoptar un compromiso con su fe, o no comprometerse con aquellos que sufren por las malas acciones de los demás. No es ésta una actitud cristiana.
Sucede muchas veces, como en los casos de violencia doméstica, cuando se dice: “En asuntos de marido y mujer yo no me meto”. Se da igualmente en diversas circunstancias, cuando se señala: “Ese no es mi problema”, “A mi no me importa”, “Que resuelva él” y se pasa indiferente frente a los problemas de la comunidad.
Se ve también en el campo de la política, cuando no se asume una postura responsable y se cae en una conducta que refleja aquello del “mínimo esfuerzo”. Se observa cuando la gente prefiere no hacer nada por un cambio, porque a fin de cuentas, “todos los políticos son iguales”.
Se llaman “pecados de omisión”, tan graves como los pecados que implican una acción de las personas, aunque no se noten; y son, en muchas formas, omisiones que se traducen en “el silencio cómplice”, que permite realizar sus fechorías a quienes practican el mal.


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