jueves, 30 de julio de 2015

EL CANAL DE PANAMÁ: MARAVILLA ENTRE DOS OCÉANOS





ESCLUSAS DE MIRAFLORES, EN EL LITORAL PACÍFICO DEL CANAL DE PANAMÁ.


FOTOS: ERNESTO Mc NALLY.





Con más de 100 años de funcionamiento, esta vía interoceánica, catalogada en sus inicios como la octava maravilla de mundo, continúa en crecimiento.

Desde tiempos remotos, la búsqueda de rutas de comunicación fue el anhelo de hombres visionarios, ilusionados por la idea de acortar caminos que facilitaran el comercio con las Indias Orientales.
La idea de un canal interoceánico por lo que hoy conocemos como Panamá, no es nada nueva. Grupos indígenas dejaron su impronta en el istmo antes de la llegada de los españoles, a través de cerámicas y orfebrería; lo que refleja la importancia del territorio, como lugar de paso para propios y extraños.
En tal sentido, indica el profesor Emilio Royo Linares, en su obra Historia de la relaciones entre Panamá y los Estados Unidos, que en el Lago Madden (o Alajuela), se encontró una punta de lanza del tipo “clovis”, que tiene una antigüedad de 6,500 años; lo que supone, que hubo seres humanos en este lugar, desde hace más de 11,000 años.  “De lo que no nos queda dudas es que el Istmo fue escenario de incesantes contactos con el exterior y casi con seguridad  objeto de frecuentes  invasiones de grupos humanos portadores de  distintos niveles culturales”, agrega el aludido catedrático.
Con el advenimiento de los españoles a América, en 1492 se producen nuevas expectativas. La búsqueda de otros mundos no margina la pesquisa por  una ruta marítima alternativa hacia el Oriente, sino que la incrementa. El propio admirante Cristóbal Colón, con sus cuatro viajes al Nuevo Mundo así demuestra.
MAQUINARIA UTILIZADA EN LA CONSTRUCCIÓN DEL CANAL
El descubrimiento del Mar del Sur, por Vasco Nuñez de Balboa, el 25 de septiembre de 1513, motivó a los españoles a encontrar un cruce acuático con el Océano Atlántico. Sin embargo, no fueron únicamente los españoles los que incrementaron su entusiasmo por rutas alternas: también sintieron la efervescencia los portugueses, ingleses y franceses.
En medio de esta incesante búsqueda, hasta el conocido cronista Gonzalo Fernández de Oviedo relató en su primera visita a Santa María La Antigua del Darién, que el estrecho entre ambos mares, era de tierra y que,  desde  las cumbres de Esquejua y Urracá podían verse  ambos océanos (el Pacífico y el Atlántico).
Ingentes esfuerzos por encontrar una vía acuática entre los dos océanos prosiguió. Se recorrió el Río Chagres, conocido también como  Río de los Lagartos; se trazaron senderos, como el Camino Real, construido  por Pedrarias;  y Hernando de la Serna recomendó un camino para carretas, el  Camino de Cruces; pero no se alcanzó mayor edificación como acceso de comunicación.
No obstante, y según la extinta Comisión del Canal de Panamá (Panama Canal Comissión), fue el rey Carlos I de España quien ordenó por vez primera, los estudios topográficos para construir un canal por el Istmo de Panamá, en 1534. Pasarían tres siglos y algo más para que dichas obras comenzaran en 1880, pero por los franceses.
UNA DE LAS NUEVAS COMPUERTAS DEL  CANAL DE PANAMÁ
Y desde luego, las cosas en un momento   se complicaron. Hubo una rivalidad entre dos rutas. Aunque Álvaro Saavedra y Cerón propusiera en 1529, la construcción de un canal interoceánico a través de Panamá, otros españoles como Diego Machuca, Alfonso Calero y Rodrigo Contreras, exploraron el Río San Juan del Norte, en Nicaragua; lo que produjo otra alternativa al deseo de encontrar una ruta interoceánica entre el Atlántico y el Pacífico. No obstante, con el pasar del tiempo, frente a las dos posibilidades prevaleció la de Panamá, con la Compañía del Canal Francés.
El tema de un canal interoceánico fue complejo.  Las potencias mundiales tenían gran rivalidad, se puede señalar que hasta algo de temor. Célebre es la frase acuñada a Felipe II, con aquello de que “el hombre no debe separar lo que Dios unió”; en atención a que  la empresa de un canal interoceánico era considerada como algo pagano.
Al mismo tiempo, existía en  España, recelo por el hecho de inundar tierras con aguas de océanos con distintos niveles y se planteó la idea, respecto al provecho que podrían sacar otras potencias, de los esfuerzos españoles por lograr una vía interoceánica; conforme a lo señalado por el profesor Celestino Andrés Araúz, en su trabajo intitulado, Un sueño de siglos: el Canal de Panamá; publicado en la Revista Tareas, de mayo- agosto del 2006. 
Luego vino lo del Destino Manifiesto para los estadounidenses y la aspiración de  expansión. Se compra  Loisiana y Florida y, por medio del Tratado Guadalupe-Hidalgo, se adquiere California, Nevada, Utha, Arizona, Colorado, Wyoming y parte de Nuevo México.
Y por supuesto que la rivalidad entre Estados Unidos y Gran Bretaña también jugó un papel preponderante en la construcción de un canal interoceánico en América Central. Estados Unidos, en procura de terminar  la colonización europea en América,  plantea la Doctrina Monroe en 1823. Los ingleses tenían una especie de protectorado en Centro América, al que llamaron “Territorio Libre y Autónomo de los Mosquita” y, cuando el interés por un canal por Nicaragua cobró importancia, los ingleses le adjudicaron mayor valor.  La pugna fue tan enérgica, que obligó a estadounidenses y británicos a firmar el Tratado Clyton-Bulwer,  el 19 de abril de 1850; con el que ambos países se comprometían a no ejercer ningún predomino exclusivo sobre algún futuro canal en Centro América. Tal situación finalizó cuando Estados Unidos firmó  el Tratado Hay-Poncefote,  el Contrato Salgar-Wyse,  el Tratado Herrán-Hay y, el Tratado Hay-Bunau Varilla, de acuerdo con el profesor Emilio Royo Linares.

El período francés y norteamericano
El 3 de noviembre de 1903 Panamá se separa de Colombia, y  Estados Unidos firma el Tratado Hay - Bunau Varilla, con el recién separado Estado panameño, el 18 de noviembre del mismo año. Con este tratado, Estados Unidos logra el derecho a construir un canal interoceánico a través de Panamá y al año siguiente, para el logro de tal fin, los estadounidenses compran por 40 millones la Compañía del Canal Francés y todos sus derechos.
Los franceses, encabezados por el conde Ferdinad de Lesseps habían iniciado la obra en 1880, pero errores en los cálculos, el despilfarro de dinero, los constantes derrumbes en las excavaciones, aunado a la enfermedades como la fiebre amarilla y la malaria, habían dado al traste con la construcción  de la vía interoceánica.
Así, los norteamericanos continuaron con la obra que iniciaron los franceses en 1880 y, el 4 de mayo de de 1904 tomaron posesión de las propiedades de la compañía francesa. Aunque la construcción del Canal de Panamá acarreó muchos obstáculos, por razones de salubridad, ingeniería y política, la obra  se inauguró el 15 de agosto de 1914; y fue el vapor Ancón el primer barco en atravesar sus esclusas.
El Canal de Panamá tiene una extensión de 80 kilómetros, tres lagos (Miraflores, Madden y Gatún) y tres esclusas (Miraflores, Pedro Miguel y Gatún), que se nutren del Río Chagres y sus afluentes. El Lago artificial de Gatún fue considerado el más grande del mundo, al momento de finalización de las obras del Canal de Panamá.
TRABAJADORES EN UNA MULA DEL CANAL 

En la construcción del Canal de Panamá participaron  alrededor de 12,000 europeos (españoles, griegos, franceses, italianos, portugueses, armenios); migrantes de  países latinoamericanos (Costa Rica y Colombia); de Guayana Inglesa,  chinos y antillanos (provenientes de Jamaica, Barbados, Cuba, Trinidad y Tobago, Guadalupe, Martinica, Santa Lucía, Curaçao, St.Kitts, St. Vincent, Granada, Isla Fortuna, Monserrat, Antigua, Islas Caymán y Bahamas); además de panameños.
Según La Estrella de Panamá, se estima que aproximadamente 27,000 personas perdieron la vida en la construcción del Canal de Panamá (más de 22,000 en el período francés; y más de 5,000 en el lapso norteamericano). En  la etapa estadounidense de la construcción de esta vía acuática, las amenazas de enfermedades disminuyeron. Por un lado, el cubano Carlos Finlay descubrió una vacuna contra la fiebre amarilla y, el británico Eduardo Jenner, produjo la vacuna contra la viruela; mientras que por el otro, la labor de William Crawford Gorgas y su equipo, prácticamente erradicó la fiebre amarilla y controló la malaria en el istmo panameño.
Otros datos sobre el Canal de Panamá
Durante la construcción del canal interoceánico, de acuerdo con la Autoridad el Canal de Panamá (ACP), se removieron más de 200 millones de metros cúbicos de tierra, lo que equivaldría a dar la vuelta al mundo cuatro veces, si se usara un tren de plataforma.
Además, desde 1963 el Canal de Panamá inició operaciones durante las 24 horas del día, gracias a la instalación de alumbrado fluorescente en las esclusas de Gatún, Pedro Miguel y Miraflores; sin tomar en cuenta  el alumbrado existente en el Corte Culebra, que representa la parte más angosta del canal interoceánico, y cuenta con una extensión de 12.7 kilómetros, que constituye casi una quinta parte del recorrido total del la vía.
Se calcula que el tránsito anual por el Canal de Panamá, es de más de 14,000 barcos. El Canal de Panamá ha sido transitado por más de un millón de buques de todo el mundo, según información de la ACP. Por ejemplo, en el año fiscal 2005, 14,011 buques transitaron el Canal de Panamá, lo que significó 279.1 millones de toneladas netas y 847.6 millones de dólares en peajes, conforme a datos suministrados por la ACP.
REMOLCADORA EN  MIRAFLORES
La administración panameña
Con la firma del Tratado Hay - Bunau Varilla de 1903, se concedió una franja del territorio panameño a perpetuidad a los Estados Unidos, para construir, mantener y operar el canal interoceánico conocido como Canal de Panamá. Sin embargo, los constantes intentos por recuperar dicha porción del territorio nacional, marcan el contexto de   los sucesos del 9 de enero de 1964, cuando estudiantes del Instituto Nacional fueron agredidos por el Ejército estadounidense acantonado en la extinta Zona del Canal.
Los días, 9 y 10 de enero de 1964, los disturbios en las ciudades de Panamá y Colón fueron de tal magnitud, que de acuerdo Miguel J. Moreno, representante de Panamá en la sesión extraordinaria del Consejo de la Organización de los Estados Americanos, celebrada el 31 de enero de 1964,  21 personas, incluidos estudiantes,  murieron; mientras que más de 300 resultaron heridas. Según se detalla en la revista Lotería, de octubre de 1971, fueron más de 400 los heridos. Esto motivó la ruptura de relaciones entre Panamá y los Estados Unidos de América, por parte del presidente panameño Roberto F. Chiari. Por primera vez un presidente latinoamericano rompía relaciones con el gigante del norte.
Después de grandes esfuerzos y  negociaciones entre ambos países, se firma el Tratado Torrijos- Carter, en 1977; con lo que progresivamente,  el Estado panameño recupera el Canal de Panamá; luego de las ratificaciones de dicho tratado por ambas naciones. En este  contexto surge  la actual administración de la vía interoceánica, denominada   ACP (creada de conformidad a  la Constitución  Política de la República de Panamá y organizada por la Ley 19 de 11 de junio de 1997).
 NUEVAS ESCLUSAS DEL CANAL  DE PANAMÁ
Con la creciente demanda de transporte marítimo y los retos que se le imponen al Canal de Panamá, como vía marítima que une dos océanos, surge la necesidad de la ampliación del canal interoceánico. Para tal fin se realizó un referéndum en el que los panameños votaron a favor de la ampliación de dicha vía interoceánica, el 22 de octubre de 2006 (76.86 de los votantes  se inclinó por  por el sí; mientras que el 21.76 por el no).
Los trabajos de construcción de las nuevas esclusas que se realizan en la actualidad para la  ACP, constituyen un esfuerzo para brindar mayor satisfacción al comercio mundial, por la mayor capacidad  de carga que transportarán  los barcos New Post Panamax, que cruzarán el Canal de Panamá. Las  labores de construcción  del tercer juego de esclusas, se iniciaron el 3 de septiembre de 2007, y se espera que dupliquen la capacidad  del Canal de Panamá.

Los trabajos de la ampliación del Canal de Panamá incluyen el ensanche y profundización del Lago Gatún y la profundización del Corte Culebra en 1.20 metros; así como la profundización y ensanche de las entradas del Pacífico y del Atlántico del canal interoceánico.
Las nuevas esclusas del Canal de Panamá se ubican en Gatún y Miraflores. Utilizarán un sistema de tinas que permitirá que el agua sea reutilizada, lo que ahorrará hasta un 60 % del líquido en su funcionamiento. Las esclusas  tendrán  427 metros de largo, por 55 metros de ancho; algo comparado a cuatro canchas de fútbol.
Un sistema compuesto por tres tinas,  válvulas, alcantarillas, puertos y cámaras, permitirán que el agua pueda ser reutilizada,  por gravedad, en la nuevas esclusas; lo que facilitará el desplazamiento de los buques, del Océano Atlántico al Pacífico y viceversa.
Las  compuertas de las nuevas esclusas  tienen diversas medidas y son rodantes. Estas se mueven, según la ACP, “con un sistema de vagones con ruedas que les permite deslizarse  a lo largo de rieles instalados en la estructura de las esclusas”. Además, “pueden moverse horizontalmente, abriéndose y cerrándose de acuerdo a las necesidades de las operaciones de esclusaje”, agrega la referida fuente.
AMPLIACIÓN DEL CANAL EN EL PACÍFICO
Así, por ejemplo, las compuertas 1 y 2 de las nuevas esclusas del Pacífico miden 57.6 metros de largo, 8 metros de ancho y 22.3 metros de altura. Su peso es de 2,415 toneladas. Las compuertas 3 y 4 de las mismas esclusas miden 57.6 metros de largo, 10 metros de ancho y 32 metros de altura; lo que equivale a la altura del edificio de la Contraloría, según la ACP, y pesan 4,242 toneladas.
Las alcantarillas principales miden 6.5 metros de alto, por 8.3 metros de ancho. De acuerdo a la ACP, “estas estructuras son tan anchas como para permitir el paso simultáneo de dos ferrocarriles”.
Los puertos son conductos por los  que sale y entra el agua de las alcantarillas a las cámaras que deben ser llenadas. Estos puertos tienen dos metros de alto por dos metros de ancho. Hay  40 puertos en cada cámara.
Se espera que con la ampliación del Canal de Panamá se agilice el transporte marítimo y el comercio y,  se contribuya a mitigar el efecto del cambio climático, al reducir distancias y  emisiones de dióxido de carbono (CO2).

CITAS



"Pórtense como hijos de la luz, con bondad, con justicia y según la verdad".

Ef. 5, 8b-9.


"Por los caminos del mundo el divino viajero continúa haciéndose nuestro compañero".

Juan Pablo II.


¡Ay de mí si no evangelizo!

1 Cor. 9, 16.


''Ama

Sin reclamar nada, porque el amor es desinteresado.

Sin calcular desventajas, porque el amor es sacrificarse.

Sin poner condiciones, porque el amor es darse.

Sin fecha y sin espacio, porque el amor lo llena todo''.

Autor desconocido.


"El hombre ama lo que tiene, pero desconoce lo que no ama".

Ernesto B. Mc Nally C.


''Ámense los unos a los otros como yo los he amado''.

Cristo.


"Si el dinero hace mucho, la oración lo obtiene todo".

Don Bosco.


"El que confía en la Virgen nunca se verá defraudado".

Don Bosco.


"La superación no es cosa de la casualidad, representa la suma de todas nuestras acciones y del amor de Dios".

Ernesto B. Mc Nally C.

LIBROS RECOMENDADOS

  • DOCUMENTO CONCLUSIVO: APARECIDA. AUTOR (A): CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE.
  • LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, UN COMPROMISO PARA EL LAICO. AUTOR (A): EGLÉE ISAVA.
  • LA VIOLENCIA. AUTOR (A): BARTOLOMÉ SORGE

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EL SILENCIO CÓMPLICE

El silencio cómplice.
Por: Ernesto Mc Nally.

EL SILENCIO CÓMPLICE

Pareciera que las malas acciones son peores que las omisiones, pero no es así.

Una señora y su familia, algo perturbada, insultaba a los vecinos y todos los días los molestaba de alguna forma. Algunas personas de la comunidad preferían no decir ni hacer nada, hasta que el asunto un día pasó a más.
En la vida, los seres humanos realizan malas acciones, pero las omisiones, pueden ser tan graves como los actos, y en muchas ocasiones hasta peores.
De pronto, la actitud de algunos, en el caso de la señora que insultaba a sus vecinos, fue la del cómplice, la de la persona que ve las injusticias, pero no dice nada; y que prefiere guardar silencio, por no adoptar un compromiso con su fe, o no comprometerse con aquellos que sufren por las malas acciones de los demás. No es ésta una actitud cristiana.
Sucede muchas veces, como en los casos de violencia doméstica, cuando se dice: “En asuntos de marido y mujer yo no me meto”. Se da igualmente en diversas circunstancias, cuando se señala: “Ese no es mi problema”, “A mi no me importa”, “Que resuelva él” y se pasa indiferente frente a los problemas de la comunidad.
Se ve también en el campo de la política, cuando no se asume una postura responsable y se cae en una conducta que refleja aquello del “mínimo esfuerzo”. Se observa cuando la gente prefiere no hacer nada por un cambio, porque a fin de cuentas, “todos los políticos son iguales”.
Se llaman “pecados de omisión”, tan graves como los pecados que implican una acción de las personas, aunque no se noten; y son, en muchas formas, omisiones que se traducen en “el silencio cómplice”, que permite realizar sus fechorías a quienes practican el mal.


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